Cómo saber de qué madera es un mueble antiguo (guía del taller)

Cómo saber de qué madera es un mueble antiguo (guía del taller)

Categoría: Criterio y Estilo · Lectura: 7 minutos

El oficio de hacer muebles buenos lleva el nombre de una madera que casi nadie ha tenido nunca en casa.

Ebanista. De ébano.

El diccionario de la RAE lo sigue definiendo así: «persona que tiene por oficio trabajar en ébano y otras maderas finas».

El ébano es negro, durísimo y venía de muy lejos. En la Francia del siglo XVII, los que trabajaban esa madera se separaron de los carpinteros y se pusieron nombre propio. La palabra ébéniste aparece en documentos oficiales en 1657.

Y entonces pasó lo interesante.

El ébano era tan caro y tan escaso que, casi desde el principio, se sustituyó por otras maderas teñidas de negro para imitarlo.

El oficio más noble de la madera nació tiñendo.

Cuatrocientos años después seguimos en las mismas. Alguien abre un mueble antiguo, ve una madera oscura y da por hecho que sabe cuál es.

Casi nadie sabe reconocer una madera. Y casi todo el mundo cree que sí.

La madera de un mueble antiguo no se identifica por el color, porque el color casi siempre está puesto. Se identifica por el peso, por el dibujo del poro y por la madera que el ebanista solo dejó a la vista por detrás.

El color miente: casi ningún mueble antiguo tiene el tono de su madera

Esto es lo primero que conviene quitarse de la cabeza.

Un mueble oscuro no es de nogal por ser oscuro. Uno rojizo no es de caoba por ser rojizo. Y uno claro no tiene por qué ser de pino.

Se lleva tiñendo madera desde antes de que el oficio tuviera nombre. Con nogalina, con betún, con anilinas después. Media España tuvo muebles de pino teñidos para parecer nogal y muebles de haya teñidos para parecer caoba. Era barato y funcionaba.

Encima está la pátina. Cien años de cera, humo, sol de galería y manos. Un roble claro acaba pardo oscuro sin que nadie lo haya teñido nunca.

Por eso el color se mira el último. Antes van tres cosas más difíciles de disfrazar: el peso, el poro y el olor.

Las cuatro maderas que aparecen en casi todos los muebles antiguos españoles

Nogal, roble, castaño y pino. Con esas cuatro se explica la mayoría de lo que entra por la puerta del taller.

Nogal. Pardo con vetas oscuras irregulares que dibujan aguas. Poro medio, perceptible con la yema del dedo en cualquier zona sin barniz. Pesa, aunque menos que el roble. Es la madera del mueble bueno castellano y de buena parte de las cómodas del XVIII y del XIX.

Roble. Duro y pesado, con la veta en líneas paralelas muy marcadas. Su firma son los radios medulares: unas manchas alargadas y brillantes, como pequeños espejos, que aparecen cuando la tabla se cortó al cuarto. Ninguna otra madera corriente las enseña tan claras.

Castaño. El gran confundido. Tiene una veta casi idéntica a la del roble, y por eso se vende como roble continuamente. Se distingue por dos cosas: no tiene esos espejuelos y pesa bastante menos. Es la madera del mueble del norte, sobre todo de Galicia y Asturias.

Pino. Ligera, con nudos y anillos de crecimiento en dos tonos muy contrastados. Se marca con la uña. Y huele: cuando en el taller se lija un fondo de cajón y sale olor a resina, es pino. Fue la madera del mueble popular y, sobre todo, la madera de dentro.

Detrás vienen la caoba en las piezas de más categoría del XIX, el haya en la sillería curvada y el chopo, casi siempre escondido.

Tres pruebas que puedes hacer tú en dos minutos

No hacen falta herramientas. Solo un cajón y la linterna del móvil.

1. Levanta un cajón vacío. El peso dice más que cualquier fotografía. Un frente de roble macizo pesa casi el doble que uno de pino del mismo tamaño. Con dos o tres muebles de referencia, la mano aprende rápido.

2. Pasa la uña por una zona escondida. El pino y el chopo se marcan sin esfuerzo. El nogal, el roble y la caoba, no. Hazlo en el lateral interior de un cajón, nunca en una cara vista.

3. Mira el poro con luz rasante. Acerca la linterna casi pegada a la superficie, en paralelo. Roble y castaño enseñan hileras de poros grandes al principio de cada anillo. El nogal tiene el poro más repartido y fino. La caoba, poros largos y finísimos, como rayas de lápiz.

Y una observación que no es prueba pero ayuda: los insectos de la madera prefieren las blandas, así que en un mueble mixto los agujeros de carcoma suelen concentrarse en el pino y respetar el nogal macizo. Lo contamos entero en la guía honesta de la carcoma.

El truco del cajón: la madera que no se ve es la que dice la verdad

La cara vista de un mueble se puede teñir, encerar y disimular. La trasera, no. Nadie se molestaba en disfrazar lo que iba contra la pared.

Por eso, cuando queremos saber de qué está hecho un mueble, lo primero que hacemos es sacar un cajón entero y darle la vuelta.

Ahí aparece la madera secundaria: la de los fondos de cajón, los costados interiores y las traseras. En España, casi siempre pino o chopo. En los muebles franceses e ingleses del XVIII y XIX, pino, roble o cedro según el taller.

Que un mueble lleve pino por dentro y nogal por fuera no es un defecto. Es como se ha construido siempre el mueble bueno. La madera noble era cara y se reservaba para lo que se veía.

Esa combinación, además, sitúa la pieza: la madera secundaria delata región y época mejor que los detalles decorativos, que sí se copian. Es una de las señales que miramos para datar, junto con las que conté en las 7 señales para saber si un mueble es realmente antiguo.

Chapa no es sinónimo de engaño (y así se distingue la antigua de la moderna)

Esta es la confusión que más veces tenemos que deshacer.

Una clienta nos escribió por una cómoda del XIX con una pregunta y una sospecha. La pregunta era si el mueble era macizo o «solo chapado». La sospecha, que chapado significaba truco.

Aquella cómoda tenía la tapa en marquetería de nogal sobre un cuerpo de pino. Es decir: chapada. Como casi todas las cómodas buenas de su siglo.

Le contesté lo que contestamos siempre. Si esa tapa fuese maciza, el mueble sería peor. Un tablero macizo de nogal de metro veinte se abre con los cambios de estación. Uno chapado sobre una base estable lleva doscientos años quieto.

Se quedó la cómoda.

La chapa vivió su mejor momento en los siglos XVII y XVIII, cuando llegaban maderas de ultramar demasiado valiosas para usarlas en bloque. Toda la marquetería del XVIII es chapa.

La diferencia entre la buena y la mala está en el grosor y en cómo se cortó.

La chapa antigua se obtenía con sierra, y salía gruesa: por encima del milímetro y, en piezas tempranas, de dos o tres. La chapa industrial actual se corta con cuchilla y ronda las seis décimas de milímetro. El cambio llegó a finales del XIX, con el torno de desenrollo, que abarató el proceso y lo convirtió en producción en serie.

Dónde mirar: el canto de una puerta, el borde superior de un cajón, una esquina desgastada. Línea finísima sobre tablero de partículas o contrachapado, chapa industrial moderna. Línea gruesa con madera maciza debajo, chapado tradicional. Y si una esquina desgastada deja ver otra madera, tampoco es fraude: es un mueble chapado que ha vivido.

La caoba de una cómoda del XIX ya no se puede talar igual

La caoba del mueble europeo del XVIII y del XIX venía de Cuba y del Caribe: la caoba cubana, Swietenia mahagoni. Ya en el XIX empezó a escasear en tamaños comerciales.

Hoy su comercio está regulado. Entró en el Apéndice II del CITES en 1992, y la caoba de hoja grande se incorporó en noviembre de 2003.

Dicho sin adornos: la madera de una cómoda isabelina de caoba salió de árboles que hoy no se talan así.

Le pasó al ébano cuatro siglos antes. Y le pasará a otras.

No es nostalgia. Es la razón concreta por la que hay muebles que no se pueden volver a fabricar aunque sobre el dinero y el oficio.

Cuándo la madera importa menos de lo que crees

Aquí va la parte que casi nadie que vende muebles antiguos pone por escrito.

La madera es el tercer criterio, no el primero. Antes van el ensamble y la proporción.

Un mueble castellano de pino del XVIII, con sus ensambles a caja y espiga y su proporción intacta, es mejor pieza que un nogal de los años sesenta hecho con grapas.

No pagues de más por la palabra «macizo». En muchas piezas, chapado es la construcción correcta y maciza sería un error técnico.

No decapes un mueble para ver la madera. El impulso es comprensible y el resultado casi nunca lo es: se pierde la pátina, que es lo que de verdad se paga. Explicamos cuándo tiene sentido y cuándo no en cuándo lavar un mueble y dejarlo en madera natural.

Y desconfía de quien nombra una madera exótica sin poder enseñarte por qué. Identificar una especie con certeza absoluta requiere laboratorio. Lo honesto es decir lo que se ve.

Qué hacemos nosotros antes de escribir una madera en una ficha

En el taller de Navalcarnero el proceso es el mismo con cada pieza: se saca un cajón, se le da la vuelta, se pesa, se mira el poro con luz rasante y se busca dónde asoma la madera de debajo.

Después se escribe solo lo que se ha visto. Si es nogal macizo, decimos nogal macizo. Si es chapa de nogal sobre pino, lo decimos igual, en la descripción y en la ficha técnica. Y en las piezas anteriores al siglo XX, el tratamiento antixilófagos va incluido antes de que salgan del taller.

Llevamos desde 2015 haciéndolo así. Más de 3.500 familias han recibido una de estas piezas en casa, con el envío incluido en toda la península y la entrega en la habitación que elijan. Los 4,9★ de Google salen en buena parte de esa transparencia: nadie se ha encontrado en el salón un mueble distinto del que leyó.

Y si prefieres que la madera ya venga mirada

Cada ficha dice qué madera es, si es maciza o chapada y qué se hizo en el taller.

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Pilar

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si un mueble es de nogal o de pino teñido?

Por el peso y por la uña. El pino es mucho más ligero y se marca al presionar con la uña en una zona escondida; el nogal no. Además, el pino muestra nudos y anillos muy contrastados, mientras que el nogal dibuja vetas irregulares en forma de aguas.

¿Es peor un mueble antiguo chapado que uno macizo?

No necesariamente. En tapas grandes y en marquetería, el chapado sobre una base estable es la construcción correcta, y un macizo del mismo tamaño acabaría abriéndose con los cambios de humedad. Lo importante no es macizo o chapado, sino que el mueble esté bien construido y que se declare lo que es.

¿Cómo distingo el roble del castaño?

Por los radios medulares y por el peso. El roble cortado al cuarto muestra unas manchas alargadas y brillantes, como pequeños espejos, que el castaño no tiene. Y el castaño pesa bastante menos con la misma pieza y el mismo tamaño. La veta, en cambio, es casi idéntica en los dos.

¿Por qué los cajones de un mueble antiguo son de otra madera?

Porque la madera noble era cara y se reservaba para las partes vistas. Los fondos de cajón, los costados interiores y las traseras se hacían en pino o chopo. Lejos de ser un defecto, es la construcción habitual del mueble bueno y una de las señales que ayudan a datar la pieza.