Cómo medir un mueble antiguo antes de comprarlo (y dónde falla)

Cómo medir un mueble antiguo antes de comprarlo (y dónde falla)

Categoría: Criterio y Estilo · Lectura: 7 minutos

Hace dos años un cliente nos compró un aparador de nogal de finales del XIX. Lo había medido todo.

El hueco entre las dos ventanas del salón: 190 centímetros. El aparador: 182. Le sobraban cuatro dedos a cada lado. Perfecto.

El día de la entrega, los transportistas subieron hasta el tercero y se pararon en el rellano.

La puerta del piso dejaba 68 centímetros libres. El aparador tenía 52 de fondo y 98 de alto. En teoría entraba de canto. En la práctica, el pasillo hacía una L a metro y medio de la puerta y el mueble no giraba.

Volvió al taller. Le buscamos otro. Él lo recuerda como una anécdota; yo lo recuerdo como el día que cambiamos lo que preguntamos antes de vender.

Desde entonces, cuando alguien nos pide medidas, le preguntamos por las suyas. No las del hueco. Las de la puerta, el pasillo y el ascensor.

Un mueble antiguo casi nunca falla en la habitación donde va a vivir. Falla en el camino hasta ella.

Los muebles antiguos no se desmontan: por eso importa tanto

Un armario de tienda en caja llega en piezas planas y se monta dentro. Un aparador de 1890 llega entero. Es un bloque de madera maciza, encolado y ensamblado para no moverse en cien años.

Eso es lo que hace que dure. Y es lo que hace que no se pueda meter por una puerta de 60.

Hay excepciones. Los armarios antiguos, sobre todo los de dos cuerpos, suelen venir desmontables: cornisa, puertas, laterales y base se separan con unas cuñas o unos tornillos de época. Las mesas de comedor grandes a veces pierden las patas o el tablero. Pero una cómoda, un aparador, una alacena de un cuerpo o una vitrina pequeña entran como salen: enteros.

Por eso, antes de comprar, no hay que medir el mueble. Hay que medir el recorrido.

Las tres medidas del mueble que de verdad cuentan

En cada ficha publicamos ancho, alto y fondo. Las tres importan, pero no para lo mismo.

El ancho decide si cabe en el hueco. Es la medida que todo el mundo mira y la que menos problemas da.

El fondo decide si pasa por la puerta. Un mueble se mete de canto, con el fondo hacia delante. Si el fondo es menor que el hueco libre de la puerta, el mueble entra.

El alto decide si gira. En pasillos estrechos, ascensores y escaleras de vuelta, un mueble alto necesita inclinarse, y ahí entra en juego la diagonal.

La diagonal se calcula con el alto y el fondo. Es la medida real que ocupa el mueble cuando va tumbado o en ángulo. Para un aparador de 98 de alto y 52 de fondo, la diagonal ronda los 111 centímetros. Esa cifra es la que tiene que caber en el hueco del ascensor o en el giro de la escalera.

No hace falta calcularla a mano: con las dos medidas y una calculadora del móvil sale en diez segundos. Y si prefieres no hacerlo, la damos nosotros.

Cómo medir tu casa en cinco minutos

Un metro, un papel y cinco medidas. En este orden.

1. La puerta de entrada, con la hoja abierta del todo. No el marco: el hueco que queda libre con la puerta abierta al máximo. Una puerta que solo abre 90 grados porque choca con la pared quita entre 4 y 5 centímetros.

2. La puerta de la habitación de destino. Las puertas interiores en la mayoría de pisos españoles dejan entre 62 y 72 centímetros. Las de baño y las de pisos antiguos, menos. Mídela igual.

3. El pasillo, en su punto más estrecho. Y apunta dónde gira. Un pasillo de 90 centímetros con un giro en L admite muchos menos muebles que uno recto de 80.

4. El ascensor, por dentro. Ancho, fondo, alto y, sobre todo, la puerta. Los ascensores de fincas antiguas a menudo tienen una cabina más estrecha que su puerta, y eso engaña.

5. La escalera, si no hay ascensor o el mueble no cabe. Ancho del tramo, alto hasta el techo en el descansillo y si la barandilla vuela hacia dentro.

Con esas cinco cifras, cualquier mueble se puede confirmar o descartar antes de pagarlo. Nosotros lo hacemos con cada pieza si el cliente nos las envía.

Las trampas que hacen fallar muebles que en teoría entraban

Todas las que siguen las hemos visto en entregas reales.

Los tiradores. Un aparador de 52 de fondo con tiradores de bronce de 4 centímetros tiene 56 de fondo efectivo. Algunos se desmontan para la entrega; los de época muchas veces no conviene tocarlos.

La cornisa y el zócalo. Una alacena con moldura superior puede medir 5 centímetros más de fondo arriba que en el cuerpo. Mide siempre la parte más ancha, no la más cómoda.

El radiador del pasillo. Resta 10 centímetros justo donde nadie mira.

La puerta blindada. Las hojas gruesas, con la bisagra hacia fuera, abren menos de lo que parece y comen hueco.

El techo del descansillo. En escaleras de vuelta, el problema casi nunca es el ancho: es que el mueble, inclinado, toca arriba.

Y una que no es de la casa sino del mueble: las patas. Un aparador con patas torneadas de 15 centímetros puede tumbarse y pasar por donde de pie no pasaría. Uno con zócalo corrido, no.

Cuándo NO deberías comprar ese mueble

Aquí va lo que un vendedor con prisa no te dirá.

No lo compres si el fondo del mueble supera el hueco libre de tu puerta más estrecha y la pieza no es desmontable. No existe el truco. Se queda fuera.

No lo compres si para meterlo hay que forzarlo. Un mueble de nogal del XIX que roza un marco entra, pero deja marca, y a veces la deja en el marco y a veces en el mueble. Ninguna de las dos se arregla gratis.

No lo compres si tu única opción es subirlo por la fachada y nadie te lo ha presupuestado antes. Una grúa o una plataforma puede costar más de lo que vale el mueble, y en muchas comunidades de vecinos necesita permiso.

No lo compres pensando que ya cortarás el zócalo o quitarás las patas. Un mueble antiguo al que se le cortan las patas pierde proporción, pierde valor y, casi siempre, se arrepiente quien lo hizo. Lo explicamos a menudo a quien nos lo pide y la respuesta es siempre la misma: buscamos otra pieza.

Y el otro lado, que también es verdad: no descartes un mueble porque el pasillo parezca justo. Muchas piezas que sobre el papel no entran, entran tumbadas, inclinadas o dándoles la vuelta en el descansillo. Por eso la medida que enviamos no es la del mueble: es la del camino.

Qué hacemos nosotros antes de enviar una pieza

En el taller de Navalcarnero, cada mueble se mide en sus tres cotas antes de publicarse. Se miden los tiradores, las cornisas y las patas. Y se anota si la pieza es desmontable o no.

Cuando alguien nos escribe antes de comprar, lo primero que pedimos son las medidas de su puerta, su pasillo y su ascensor. Con eso confirmamos la pieza o la descartamos antes de cobrar nada.

Cada mueble llega a la habitación que elijas, con el envío incluido en toda la península. Los transportistas que trabajan con nosotros suben, entran y colocan. No dejan el mueble en el portal. Más de 3.500 familias lo han recibido así desde 2015, y los 4,9★ en Google salen en buena parte de ese momento: el de ver el mueble dentro de casa y en su sitio.

Una vez dentro, lo difícil ya está hecho. Lo de hacer que conviva con el resto de la casa lo conté en cómo combinar muebles antiguos con decoración moderna. Y si aún estás decidiendo dónde comprar y cómo comparar, esta es la guía honesta de dónde comprar muebles antiguos restaurados en Madrid.

Y si quieres una pieza que ya viene medida

Todo lo que publicamos lleva sus medidas reales, tiradores y cornisas incluidos. Si nos envías las tuyas, te decimos si entra antes de que compres.

Ver los muebles antiguos y restaurados disponibles

Unidad única. Sin reposición.

Pilar

Preguntas frecuentes

¿Qué medida del mueble tengo que comparar con la puerta?

El fondo. Un mueble se introduce de canto, con el fondo hacia delante, así que el fondo tiene que ser menor que el hueco libre de la puerta con la hoja abierta del todo. Si hay un giro de pasillo o escalera, además hace falta comprobar la diagonal que forman el alto y el fondo.

¿Los muebles antiguos se pueden desmontar para meterlos en casa?

Algunos sí y la mayoría no. Los armarios antiguos de dos cuerpos suelen separarse en cornisa, puertas, laterales y base. Las mesas grandes a veces pierden patas o tablero. Cómodas, aparadores, alacenas de un cuerpo y vitrinas son un bloque macizo y entran enteros. En cada ficha indicamos si la pieza es desmontable.

¿Qué hago si el mueble no cabe en el ascensor?

Se sube por la escalera, que admite más de lo que parece si el mueble va inclinado. Lo que hay que medir es el ancho del tramo, la altura libre en los descansillos y si la barandilla invade el hueco. Si tampoco cabe por la escalera, queda la fachada con plataforma, que se presupuesta aparte y suele necesitar permiso de la comunidad.

¿Medís el mueble con los tiradores incluidos?

Sí. En el taller medimos cada pieza en su punto más ancho, contando tiradores, cornisas y molduras, porque es la medida que de verdad tiene que pasar por la puerta. Si la ficha dice 52 centímetros de fondo, son 52 con todo puesto.